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Masquecoles

Por hábito entendemos la repetición de un acto, generando así una costumbre. Este comportamiento es adquirido, ningún bebé nace con hábitos, aunque los adquieren con gran rapidez. Para lxs niñxs, generar hábitos saludables es de vital importancia para su salud, su desarrollo y su aprendizaje. En el post de hoy, os vamos a dar 5 tips para crear hábitos saludables y que ningún propósito para el año nuevo se quede sin cumplir. ¿Preparadxs? ¡Vamos!

1. DETERMINAR QUÉ HÁBITO QUEREMOS CONSEGUIR

Lo primero que tenemos que hacer para instaurar un hábito es definirlo. ¿Qué quiero conseguir? ¿Por qué quiero conseguirlo? ¿Qué beneficios me va a traer a corto-medio-largo plazo? Tus metas tienen que ser realistas (en el caso de lxs peques, hay que tener en cuenta el momento evolutivo en el que se encuentren) e intentar realizarlas pasito a pasito, para que la desmotivación y la frustración no le lleven a abandonar. Una vez tengamos todo esto claro, estaremos preparadxs para ponernos manos a la obra. Algunos ejemplos de hábitos saludables que podemos incorporar en nuestra vida para gozar de una salud física y mental plenas son:
  • Higiene del sueño, para que sea reparador.
  • Alimentación sana e hidratación adecuadas, para que nuestro cuerpo y mente funcionen a pleno rendimiento.
  • Ejercicio físico y/o meditación.
  • Higiene bucodental.
  • Consumir menos pantallas y salir más a la naturaleza.
  • Escribir. Dibujar.
  • Preocuparnos menos y ocuparnos más.
  • Pensamientos positivos.

2. RUTINAS Y REPETICIÓN

Necesitamos aproximadamente un mes para generar un hábito, aunque tardar más o menos dependerá del grado de dificultad que suponga para la persona. Repetir una acción cada día, en la misma situación, la convertirá en una respuesta automática. Al crear un nuevo hábito, fomentamos la aparición de conexiones neuronales que, tras la repetición, acaban fijándose y hacen que tareas como conducir o montar en bicicleta nos salgan de forma espontánea. Por ejemplo, si terminamos el día con un baño relajante, esto marcará nuestro “fin de jornada” y, si lo convertimos en hábito, nos traerá una respuesta automática de tranquilidad y preparación al descanso. Si mantenemos y fomentamos en nuestros hijxs unas rutinas estables y apropiadas de higiene, alimentación, ejercicio y sueño desde la más tierna infancia, se convertirán en hábitos y, en general, se mantendrán a lo largo de toda su vida, además de ayudar a su correcto desarrollo psicológico. Las rutinas diarias de los más peques deberán contemplar sus necesidades principales: comer y beber, jugar, dormir y su higiene personal, y estar presentes en su día a día, incluso en el periodo vacacional.

3. LA MOTIVACIÓN ES CLAVE

Esto es un hecho. Cuando hacemos algo con motivación, ¡persistir es más sencillo! Y si hablamos de niñxs, más todavía, porque si no están motivadxs será prácticamente imposible implantar un hábito. Por eso, la motivación es fundamental. Busca algo que haga que las ganas aumenten. Piensa en los beneficios que te traerá la adquisición de ese nuevo hábito o en la maravillosa sensación de satisfacción personal que tendrás al alcanzar tus objetivos. ¡Lo que se te ocurra es perfecto! También puedes concederte (o concederles) algún “premio” cuando cumplas con tus metas o parte de ellas. Quizá ir a ese concierto que tanto te apetece, hacer alguna escapadita de fin de semana o comprarte las zapatillas que, aun sabiendo que son un caprichito, tanto te gustan. ¡Hazlo! Te lo mereces y te alentará a perseverar.

4. PACIENCIA, ES NORMAL TENER RECAÍDAS

Ten esto claro, es completamente normal cometer errores que nos alejen del lugar al que queremos llegar. No te martirices por ello y trata, cuanto antes, de retomar el camino que sabes es el correcto. Tener un plan de acción alternativo para prevenir estos momentos puede ser de mucha ayuda y reducir muchísimo nuestro margen de error. Por ejemplo, si nos hemos propuesto instaurar el hábito de acostarnos antes por la noche y nos tienta ver esa serie que tanto nos gusta, nos podría ayudar el fijar un día en la semana para verla o establecer una hora del día que no trastoque nuestro sueño. ¡Todo suma! Cuando hablamos de niñxs, debemos tener en cuenta que pueden sufrir retrocesos en hábitos que ya tenían adquiridos y es totalmente normal. A veces ciertas situaciones nuevas como la llegada de un hermanitx, la pérdida de algún familiar, cambiar de casa o empezar el colegio les afectan o superan emocionalmente. Más que como una vuelta atrás, hay que tomarlo como una pausa y jamás hacerles sentir que están fracasando. En momentos como estos, hay que ser comprensivxs, intentar identificar lo que les está pasando y motivarlxs para volver a los hábitos que ya tenían. ¡Con amor y paciencia, todo pasa!

5. CONTINÚA CON LA PRÁCTICA

Una vez adquirido un hábito, ¡no bajes la guardia! Aunque es verdad que actuaremos de forma automática, los hábitos también pueden romperse, lo que requiere más o menos el mismo tiempo que tardaron en formarse. Los motivos de pérdida o reemplazo de hábitos suelen ir asociada al estrés o al aburrimiento. Esto nos lleva a repetir acciones que, a priori, no nos benefician y, como ya hemos visto anteriormente, la repetición prolongada es la que crea el hábito. Por ejemplo, por trabajo nos vemos obligados a comer fuera de casa durante una temporada y, como tenemos prisa y no queremos gastar mucho dinero, dejamos de lado nuestros maravillosos y gratificantes hábitos de alimentación saludable, comiendo cualquier cosa en cualquier sitio. Intenta hacerte consciente de la situación y trata de evitarla en la medida de lo posible. Con los niñxs, pasa lo mismo. Si están una temporada viendo la tele más de la cuenta, luego nos costará volver a apartarlxs de ella. Hay tres tipos de hábitos principalmente:
  • Los que son indiscutibles y no se deberían romper jamás. Por ejemplo, deben cruzar la calle con precaución, con el semáforo en verde y de la mano de un adulto. Es indiscutible, por su propia seguridad.
Otro ejemplo de hábitos no negociables son los relacionados con conductas respetuosas hacia los demás, esto es básico y no deberían romperse jamás.
  • Los que pueden romperse en días puntuales pero que no deben perderse porque son importantes. Por ejemplo, se lavan los dientes siempre antes de dormir, pero un día se quedan a dormir con los abuelos y se les olvida.
  • Los que pueden perderse temporalmente para recuperar más adelante (en determinadas circunstancias no son tan importantes). Por ejemplo, durante las vacaciones se acuestan algo más tarde que durante el curso escolar, retomando el hábito cuando este comienza.
Debemos reflexionar sobre los distintos tipos de hábitos para establecer cuáles son nuestras prioridades y actuar en consecuencia con los más peques. Como ves, la creación y mantenimiento de hábitos saludables no es sencilla, pero te aseguramos que merece mucho la pena el esfuerzo. A los adultxs, nos ayudan a tomar las riendas de nuestras vidas, a sentirnos satisfechxs, a aumentar nuestro amor propio y a lidiar con el estrés. A los más peques, les da estabilidad, autonomía y autoconfianza, además de vaticinarles una buena salud física y mental durante su vida. Son todo ventajas, ¿no? Por último, ten en cuenta que aprenden con el ejemplo, no con tus consejos, así que no hay excusas, ¡a generar hábitos saludables! Si te interesa saber más sobre temas relacionados con la educación, ¡síguenos en nuestras redes sociales de Instagram y Facebook Descubre otros post que pueden ser de interés para ti aquí.
Propósitos de año nuevo, 5 tips para crear hábitos

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